Alcohólicos Anónimos y los Jóvenes

En los últimos años, es cada vez mayor el número de jóvenes, hombres y mujeres que se inician en el consumo de bebidas alcohólicas. No todos llegarán a ser alcohólicos, solo el 10% aproximadamente de la población se espera adquieran la enfermedad.

Lo que en un comienzo no es más que aventura, osadía o alegría pasajera, puede tener con el tiempo fuertes consecuencias.

El alcoholismo es una enfermedad y no respeta edad, sexo, estirpe o condición, es la enfermedad más democrática. A menudo los jóvenes piensan que no pueden ser alcohólicos por su corta edad, porque no beben bebidas alcohólicas fuertes o no se habían caído al suelo ni habían sufrido lapsus de memoria o toleraban mucho alcohol sin mayores consecuencias.

Pero no importa cuanto beben, ni la frecuencia que beben, ni qué beben, ni la edad, lo que importa es cómo le afecta el beber: Cambia su manera de ser, sentirse culpable o avergonzado luego de una borrachera, miedo producto de su conducta, sentir un deseo incontrolable de seguir bebiendo ( “se calienta la boca”) y en general el beber le causa dificultades en su vida.

La verdad es tan sencilla como que el solo intento de controlar nuestra forma de beber "es un síntoma de que hay algo que no funciona bien" Un síntoma inequívoco de la aparición de la enfermedad son las "lagunas mentales" No acordarse de lo que ocurrió cuando se estaba bebiendo aunque no hubiese bebido gran cantidad, ni haberse embriagado.

Finalmente cabe señalar, que la droga etanol es una sustancia adictiva, al igual que la nicotina, marihuana, la cafeína o teína y las drogas más duras como la pasta base de cocaína, la cocaína, el éxtasis, el tolueno, heroína y morfina. El organismo debe adecuarse a sus efectos, produciendo en los enfermos el “síndrome de abstinencia” elemento que marca la diferencia entre abuso de las bebidas alcohólicas y la enfermedad del alcoholismo.

Siendo el alcoholismo "una enfermedad que no tiene remedio" requiere tratamiento, para impedir su avance: entre las alternativas para "detener" su curso, está la de abstenerse totalmente de ingerir bebidas alcohólicas.

Alcohólicos Anónimos es una alternativa para parar de beber. El único requisito para ser miembro de A.A. "es el deseo de dejar de beber". Para unirse a A.A. no se llenan formularios, ni hay cuotas que pagar, A.A. no es una organización religiosa, ni tiene otra afiliación. AA no está a favor ni en contra de las bebidas alcohólicas, creemos que el problema es la enfermedad del alcoholismo.

En A.A. no juramos "no volver a beber nunca más". Nos alejamos de la primera copa, un día a la vez. No bebemos solo por el día de hoy y tratamos de practicar el programa de los doce pasos. En A.A. hay gente de todas las edades, sexo o condición social, credos o convicciones.

Como grupos de autoayuda, todos se ayudan a sí mismos. Comparten sus experiencias de haber sido bebedores “problema” y hoy estar sin beber. Haber aprendido a vivir sin beber. Cada miembro "sugiere" al recién llegado acerca de cómo mantenerse sobrio, basado en su propia experiencia. La mayoría de sus miembros se encuentran a gusto sin beber porque gracias a los doce pasos han aceptado su condición de enfermos de alcoholismo. Descubrieron que después de muchos años podían reírse y divertirse, sin beber, porque encontraron gente que los comprende, porque han vivido las dificultades que provoca la enfermedad.

Los jóvenes que ingresan a Alcohólicos Anónimos es probable que no hayan bebido tanto como los de mayor edad, pero resulta ser una ventaja que hayan advertido antes que la batalla contra la enfermedad del alcoholismo, tienen todas las de perder. Se han ahorrado muchos años de sufrimiento, sólo entendiendo algo muy simple "cuando una persona de cualquier edad ha perdido el control sobre su manera de beber" no hay vuelta atrás, nunca más podrá beber como las personas normales.

Para que insistir... está enfermo de una enfermedad que puede ser detenida, mediante la abstinencia total y para ello AA le ha ofrecido el programa de los doce pasos. A.A. le dice a los jóvenes que ingresan a un grupo, "siéntate un momento y escucha a un alcohólico”. Siempre puedes volver a beber si quieres, tu vida siempre está en tus manos. Sin embargo no estarías aquí si no tuvieras un problema con la bebida.

Cuestionario Personal

  1. ¿Faltas a la escuela o trabajo por causa de la bebida?
  2. ¿Bebes para perder la timidez o reforzar la confianza en ti mismo?
  3. ¿Afecta el beber a tu reputación?
  4. ¿Bebes para escaparte de las preocupaciones escolares o familiares?
  5. ¿Te molesta si alguien te dice que tal vez bebes demasiado?
  6. ¿Tienes que tomar un trago antes de salir a una cita?
  7. ¿Has tenido problemas de dinero por comprar licor?
  8. ¿Has perdido amigos desde que empezaste a beber?
  9. ¿Te juntas con gente a quien le resulta fácil comprar licor?
  10. ¿Beben tus amigos menos que tu?
  11. ¿Bebes hasta que la botella está vacía?
  12. ¿Has perdido alguna vez la memoria por causa de la bebida?
  13. ¿Has terminado alguna vez en el hospital o en la cárcel por estar borracho?
  14. ¿Te fastidian las clases o conferencias acerca del consumo de bebidas alcohólicas?
  15. ¿Crees tú que tienes un problema con la bebida
Si respondes afirmativamente a tres o más de estas preguntas tienes tendencia alcohólica definida.


 

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